Hubert Védrine : Nosotros y Europa, amor con turbulencias by Elsa Uriburu

Nosotros y Europa, amor con turbulencias

Correspondant en France pour le média El Tribuno – Argentine

by Elsa Uriburu

Hoy más que nunca la Unión Europea se esmera en implementar un sistema comercial multilateral sólido, apoyándose en reglas novedosas para mejorar las relaciones entre las potencias y los países emergentes, ella posee la competencia exclusiva para legislar sobre las cuestiones comerciales y concluir los acuerdos internacionales. Sin duda Europa ofrece infinitas posibilidades comerciales, (un mercado 446.706.209 millones de habitantes).

La Comisión Europea apunta a una nueva estrategia comercial, mas abierta, que comprende una serie de acciones con el fin de reforzar las reglas del comercio mundial, sostener plenamente las transformaciones ecológicas, digitales y pilotear los esfuerzos a nivel mundial para fortalecer la Organización Mundial del Comercio; para ello recurren a los medios necesarios para evitar prácticas comerciales desleales.

Los desafíos son grandes y el mercado europeo abre sus puertas al mundo, mas allá de las ventajas económicas. Europa considera que su política comercial juega un rol mayor en la promoción de sus valores (soft power).

Tanto la Unión de los 27, como sus terceros estados representan una gran fuerza comercial y buscan tener líneas y objetivos comunes para defender sus intereses y hacer frente a otras potencias. Hay que dejar de enriquecer a China que representa una amenaza y enfocarse en otros horizontes también con mano de obra barata.

La deserción suiza

¿Por qué algunos países abandonan los acuerdos con la Unión Europa, tal es caso de Suiza y otros por el contrario no logran concretarlos?

La Confederación Suiza se despide de Europa. Pone fin a las negociaciones del acuerdo que tenía como objetivo aprobar el marco jurídico e instaurar los mecanismos, reglas comerciales y la participación de Suiza en el mercado de la Unión. El anuncio provocó gran decepción, “el acuerdo hubiera aportado grandes beneficios”, afirmó Úrsula von der Leyen; sin embargo no se pusieron de acuerdo en temas controvertidos, tal es el caso de los salarios, no están dispuestos a alinearse en esta materia (salario promedio en Suiza es de 5.800 euros frente a 1800 euros en la UE). Además, se oponen a la libre circulación masiva de inmigrantes, con la inseguridad que ello acarrea.

Europa se enfrenta a un flujo migratorio preocupante, algunas fronteras están colapsadas, ya llegaron a la costa de Ceuta, mas de 8.000 inmigrantes provenientes de Marruecos. También temen a las complicadas normas jurídicas de la Unión y prefieren sacrificar los acuerdos bilaterales, a tener que someterse al engorroso marco reglamentario. Suiza no tiene balanza comercial favorable con la U.E. (si con China o EEUU).

Posición estable

Durante un encuentro organizado por la Asociación de la Prensa Extranjera , Hubert Védrine, consejero diplomático y ex ministro de Relaciones Exteriores de Jacques Chirac aseguró que la UE continuará organizada institucionalmente tal como esta hoy.

Nada obliga a los estados que quieren conservar su identidad y un nivel razonable de soberanía a firmar acuerdos, si consideran que son contrarios a sus intereses.

El Concejo Europeo puede votar la firma de un acuerdo y el Parlamento posee el derecho de veto en el momento de la ratificación. Si un acuerdo contiene diferentes o áreas de competencias, en ese caso los estados miembros deberán ratificarlos en sus países. Las partes en juego son tanto la U.E. como sus estados miembros que la forman, es evidente que todos tienen la obligación de cooperar en el transcurso de una negociación, conclusión y aplicación de los acuerdos. Afirma Védrine, que la Unión se centrará en misiones esenciales: derechos de asilo, cooperación ecología, militar, reducción de la dependencia Europa a nivel de nuevas tecnologías, afirmación de los intereses europeos frente a EEUU y China. Solo una Europa fuerte podrá reaccionar tácticamente frente a los grandes.

El futuro entre Mercosur y la UE

El Mercosur representa un mercado de 260 millones de personas y oportunidades comerciales; la UE sería el primer gran socio comercial en celebrar un acuerdo comercial con el Mercosur, el mismo ofrecería a las empresas de la UE acceso a su mercado, se beneficiarían con la reducción de aranceles y la eliminación de derechos de aduana (hoy elevados en sectores claves de exportación de la UE tales es el caso de los automóviles, piezas, maquinarias, sustancias químicas, productos farmacéuticos).

Además de la plataforma en línea facilitando el intercambio de información. El Mercosur ha ofrecido hasta ahora acceso limitado a los proveedores de servicios de otros países de la OMC, sin bien algunas empresas de la UE ya participan en prestaciones de servicios (telecomunicaciones, financieros, transporte) entre otros, el acuerdo permitiría incrementar la participación en los contratos públicos en las mismas condiciones que las empresas del Mercosur.

Pero si es tan beneficioso ¿por que no se concretó todavía?

A pesar de los discursos políticos, viajes oficiales o la buena voluntad, la realidad se impone. Los estados son soberanos, la Europa esta formada por estados, que son únicos y mantienen su soberanía nacional, son ellos los que concluyen los acuerdos y se comprometen a cumplir lo que firman en función a sus propios intereses. El lector puede pensar que tales afirmaciones son una obviedad; sin embargo, ­son claves! .

A su vez, la política de transformación de la economía para mejorar el clima es una evidencia y no una elección. 
La UE exige la defensa rigurosa de sus normas de seguridad alimentaria, (cualquier producto que llegue a Europa debe cumplirlas estrictamente). Los acuerdos reafirman el principio de precaución, la obligación a adoptar medidas para proteger la salud humana, animal y vegetal, incluso en situaciones en las que la información científica no sea concluyente. 
Los países que quieran negociar con la UE deben aplicar de manera efectiva el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y convienen en cooperar en las consecuencias climáticas.
El acuerdo Mercosur-UE se basa en la premisa que los intercambios comerciales no deben ir en detrimento del medio ambiente o las condiciones laborales, sino promover el desarrollo sostenible, normas de bienestar animal y reforzar el flujo de información para ayudar a excluir del mercado los productos que no sean seguros. 
Esto incluye la lucha contra la deforestación. ¿Será Brasil capaz de respetar el compromiso de reducir en 2025 sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 37 % con respecto a los niveles de 2005? ¿o detener la deforestación ilegal en la Amazonia y reforestar 12 millones de hectáreas de aquí al 2030? 
A pesar de las ventajas que representaría del acuerdo, países de Europa manifiestan sus reticencias, que no son nuevas, pero por primera vez, se apoyan en un informe independiente que indica que el comercio entre el bloque europeo y el Mercosur conllevaría a un incremento de la deforestación y de los gases de efecto invernadero. Los incendios en el Amazonas agravaron mas las relaciones. De allí que, para seguir adelante con el tratado, se imponen ciertas exigencias a los 4 países. ¿Querrán cumplirlas?
“Es una oportunidad desperdiciada, señala la Comisión”, pero las garantías medioambientales, sanitarias y sociales no son negociables. Afirman que el pacto implicaría la deforestación de 700.000 hectáreas en los seis años tras su aplicación, ya que para abastecer el aumento de hasta el 4% de carne bovina destinada a Europa “levantaron tractores y palas” contra el acuerdo ya que ellos deben cumplir las estrictas normas que les impone la Unión y los coloca en una posición de desventaja frente a los países que no las cumplen. 

Mercosur y sus dilemas
 
Existen diferencias entre los países del Mercosur relativas al procedimiento de toma de decisiones.
El presidente argentino por su lado, considera que se debe fortalecer al organismo multilateral y se niega a flexibilizar su funcionamiento. Sostiene que las decisiones deben ser unánimes y mantiene su posición hostil hacia sus vecinos. 
Jair Bolsonaro, Luis Lacalle Pou y Mario Abdo Benítez apuestan por la flexibilización ya que abriría as puertas a tratados internacionales. 
Los acuerdos comerciales son esenciales para el crecimiento, la creación de empleo y para contribuir a recuperar la economía; oportunidades que el Gobierno argentino no debería desaprovechar y debería tomar decisiones en ese sentido, mejorar la balanza comercial, aumentar la recaudación… Está claro que el incentivo de una menor presión fiscal ayudaría y si se bajan o eliminan los derechos de exportación, la producción y las oportunidades crecen.