Kourou un puerto espacial europeo cercano a la Amazonia

kourou-domenech-2013KOUROU UN PUERTO ESPACIAL EUROPEO CERCANO A LA AMAZONIA

 

Existe un lugar en América del Sur donde al terminar la cuenta atrás se lanzan Ariane, Vega o Soyuz: la Guayana francesa.

 

Annia Domènech

 

Al otro lado del Océano Atlántico,la Guayana francesa es en teoría tan francesa como el Hexágono, como se conoce a la Francia situada en el continente europeo. En la práctica, su situación en América del Sur –linda con Brasil y Surinam–; geografía, está en un 90 % cubierta por selva tropical; baja densidad de población, 230 000 habitantes en 84 000 km2; historia como colonia, la pisaron españoles, británicos, holandeses, portugueses…; pasado como lugar de reclusión; extraordinaria biodiversidad; riqueza etnográfica… todo esto, y mucho más, convierten a este departamento francés en un rara avis.
Un rara avis que, pese a sus innegables atractivos, es prácticamente desconocido fuera de Francia y mal conocido dentro de ella, donde se asocia con un lugar húmedo y caluroso, cuando en realidad su confort climático, o si quieren la ausencia de él, es equivalente al de destinos tan populares como sus vecinos latinoamericanos o Vietnam.
Asimismo, todavía perdura injustamente en la memoria su uso en los siglos XIX y XX como colonia penal, con las Islas de la Salvación, especialmente la del Diablo, como presidios destacados. «Hogar» de acogida de presos comunes y políticos, uno de los inquilinos ilustres de la Guayana fue Albert Dreyfus, cuyo injusto proceso con tintes antisemíticos fue denunciado por el escritor Émile Zola en el alegato Yo acuso, una carta abierta al Presidente de la República Francesa Félix Faure que publicó el periódico L´Aurore en 1898.
Otro presidiario famoso fue Papillon o, por su nombre real, Henri Charrière. Charrière escribió a partir de su experiencia en presidio un trepidante relato amenizado con numerosas tentativas de evasión. Pretendidamente autobiográfico, se trata de un compendio de experiencias propias, ajenas e inventadas, quizás como toda obra literaria. Publicado en 1969, Papillon fue un éxito de ventas que tuvo su propia película con Steve McQueen como protagonista. Papillon contribuyó en el pasado, y todavía hoy, a que muchos extranjeros conozcan la Guayana francesa e incluso la sitúen en el mapa. Desde hace unos años, sin embargo, este territorio dispone de otro embajador que en vez de proyectarlo hacia el pasado lo impulsa hacia el futuro, y de qué manera: a golpe de oxígeno e hidrógeno líquido, entre otros combustibles. Estamos hablando de Kourou, de Ariane… del Centro Espacial de la Guayana o CSG (por las siglas francesas de Centre spatial guyanais).

UN CENTRO ESPACIAL EN AMÉRICA DEL SUR
Corría el año 1965 cuando Francia puso en órbita su primer satélite, apodado Astérix, lo que la posicionó como tercera potencia espacial tras la Unión Soviética y Estados Unidos.
Fue transportado con el vehículo Diamant-A, que partió de Hammaguir (Argelia). Curiosamente, el lanzamiento de Astérix tuvo lugardurante el periodo de transición
que el recién estrenado país –Argelia obtuvo la independencia en 1962– acordó con su antigua metrópolis para que ésta encontrara otro emplazamiento desde el que acceder
al espacio. En 1964 se había seleccionado la Guayana francesa tras evaluar catorce sitios con criterios como la estabilidad política, la presencia de un puerto y un aeródromo, la distancia a Europa y, especialmente, la cercanía al ecuador y la posibilidad de realizar lanzamientos polares y ecuatoriales. El mismo año de Astérix se instaló en Kourou la agencia espacial francesa CNES (Centre national d’études spatiales) y el CSG. La idoneidad de la Guayana francesa ha sido avalada a lo largo de casi medio siglo. Entre sus cualidades principales está su proximidad al ecuador (a 5,3° de latitud norte), que permite a los lanzamientos ecuatoriales beneficiarse de una energía extra proporcionada por la velocidad de rotación de la Tierra sobre su eje. Su apertura al Océano Atlántico determina que ningún lanzador sobrevuele zona habitada, con los riesgos correspondientes en caso de accidente, ni los dirigidos hacia el este para las órbitas geoestacionarias ni los que van hacia el norte para las polares. Asimismo, se encuentra en una zona sin peligro de sismicidad o ciclones. Cuando se constituyó la Agencia Espacial Europea (ESA) en 1975, acordó con Francia poder usar esta base espacial y como contrapartida aporta dos tercios de su presupuesto anual. En 1968 despegó desde allí el cohete sonda Véronique. En el 79 lo hizo el lanzador Ariane 1, cuyas instalaciones financió ESA, y tres décadas más tarde, cuando ya se había llegado al Ariane 5, se añadieron a la flota Soyuz y Vega.

ARIANE 5, SOYUZ Y VEGA, TRES LANZADORES PARA EUROPA
Ariane trabajó «en solitario» durante muchos años hasta que la diversificación en tamaño y masa de los satélites, así como los requerimientos de algunos instrumentos científicos, exigieron aumentar la flota europea de lanzadores. El objetivo era optimizar el vehículo en función de la carga útil a llevar al espacio. Se añadieron la nave rusa Soyuz y el cohete europeo, italiano mayoritariamente, Vega. Para cada misión se escoge un lanzador u otro principalmente en función de su capacidad de transporte: ropeo. Europa quiso proponer sus servicios a sus clientes para completar su oferta de lanzadores, en parte porque este veterano, en activo desde los años sesenta, es ampliamente reconocido como el lanzador más fiable del mundo. Por cierto, Europa compra el lanzador en sí mismo, no la tecnología, que continúa siendo rusa ¡y confidencial! Vega partió, por su parte, por vez primera en 2012.

ASISTIR AL PRÓXIMO LANZAMIENTO…

Una campaña es el tiempo que transcurre desde el comienzo del ensamblaje hasta el despegue del lanzador, pues cada envío al espacio exige un nuevo vehículo, ¡imaginen el coste del trayecto! Estos taxis del espacio no son para cualquier pasajero. Por ejemplo utilizar Ariane cuesta unos 20 000 dólares por kilo de satélite enviado, hagan cálculos para las toneladas, y no lo lleva a su destino final. El trabajo de Arianespace –la empresa que comercializa los lanzadores Ariane 5, Soyuz y Vega– acaba cuando pone el satélite en la órbita de transferencia, el trayecto desde ésta hasta la definitiva incumbe al propietario del mismo.
Si sueñan con ver partir a Soyuz, Vega o Ariane, sepan que asistir a un lanzamiento es posible, solo tienen que hacer una reserva con unos meses de antelación, las plazas se atribuyen por orden de solicitud. No olviden, sin embargo, que a veces se posponen por motivos de índole diversa: técnicos, meteorológicos… Por si acaso, lo mejor es prever unas largas vacaciones después del día fijado y con un poco de suerte el problema se solucionará antes de que haya que emprender el regreso. Entretanto, conozcan el CSG a través de las extraordinarias visitas guiadas que proponen. Y descubran la Guayana: desearán haber tenido más tiempo de espera.

DOS ESPAÑOLES EN KOUROU
José Rodríguez Urbano y Sergio Sosa Sesma estudiaron «telecos» en Barcelona. Actualmente trabajan en el CSG.
José es el responsable de calidad de los servicios de telemedida, localización, seguridad en vuelo y meteorología. En campaña de lanzamiento, ejerce el papel de responsable
de la calidad operacional ocupándose de sistemas de la base de lanzamiento relacionados con la campaña.
Sergio gestiona el servicio de trayectografía en tiempo real y los medios de localización, básicamente los radares y el centro de cál4
culo. En campaña de lanzamiento, ejerce el papel de responsable de la localización. Durante las operaciones se asegura de que todos los sistemas funcionen para seguir el lanzamiento en tiempo real.
En conversación distendida, abordaron diversos aspectos del lanzamiento de satélites.
Leamos a qué dio pie la siguiente introducción:
Algunos de sus colegas del CNES consideran que su época de gloria ya ha pasado y…
Sergio: Y en parte creo tienen razón.
José: Pues yo no estoy de acuerdo, lo mejor está aún por llegar…
Sergio: Hoy en día en mercados emergentes como China y otros países donde la mano de obra es muy barata, los controles de calidad no son tan exigentes como en Europa, y además la política que tienen es proteccionista: sus satélites van a ser lanzados por cohetes fabricados también por ellos. Europa no puede hacer frente a esta filosofía si no es aumentando la fiabilidad de los lanzadores y sistemas. Tenemos que demostrar que se puede seguir contando con nosotros aunque seamos más caros.
José: Lo que cuesta en un sistema de lanzamiento es que sea fiable. Resulta relativamente fácil lanzar un cohete con pocos recursos; lo difícil es dar al cliente la certeza de que su carga útil –en la cual puede haber invertido 100, 200, 300 millones de dólares– se va a poner donde él quiere y que va a poder obtener el rendimiento económico esperado. Aquí ofrecemos esto, fiabilidad. La última vez que encontramos un problema técnico grave fue en diciembre de 2002, llevamos más de cincuenta lanzamientos consecutivos sin ningún problema. El proceso de campaña de lanzamiento es muy complejo, no es comparable a los procesos de producción de la industria del automóvil o de la electrónica de consumo, reforzamos al máximo los puntos de control para cada una de las fases de la campaña, lo que nos confiere una extrema fiabilidad.
Sergio: Hay que pensar que aquí cada trabajo que se realiza en la base o en el lanzador necesita un permiso, el aval de un responsable que verifica
que todas las condiciones de seguridad son respetadas. Por ejemplo, para efectuar un simple agujero en una pared se necesita un permiso de incendio.
José: Diversas entidades se activan sistemáticamente para coordinar la realización de las diferentes intervenciones. Aquí todo está planificado.
Sergio: Esto genera costes adicionales que repercuten en el producto final, mucho más caro… Me parece que Ariane es uno de los lanzadores
más caros que hay actualmente en el mercado. Un ejemplo: un Falcon de Space X no tiene la misma capacidad que Ariane (es la mitad más o menos), pero cuando divides por dos el coste total de un Ariane y lo comparas con un Falcon, Ariane suele estar un poco en desventaja. Tengo que añadir que el coste del lanzador sobre un proyecto de satélite completo es aproximadamente del 6 %. ¡Migajas, por así decirlo! Un operador de satélite no jugará con un 5 % o 6 %, sino que buscara la máxima fiabilidad de lanzamiento y estará dispuesto a pagar ese 1 % de diferencia.
José: No hay que olvidar que Space X es una empresa privada que se ha beneficiado de la ayuda financiera del gobierno americano y de todo el desarrollo e investigación de la NASA, un organismo que ha contado con un enorme presupuesto. Nosotros hemos entrado ya en una fase de industrialización en la que la cadencia de lanzamientos ha aumentado. Desde 2012 disponemos de tres sistemas de lanzamiento diferentes: Ariane 5, Vega y Soyuz, y realizamos una docena de lanzamientos al año y probablemente iremos a más. Seguimos trabajando en la optimización de procesos para poder aumentar aún más la cadencia manteniendo siempre un nivel excelente de calidad y fiabilidad.
Sergio: En el CNES está ocurriendo como imagino que ha pasado en la NASA (aunque esto es solo mi visión desde fuera, no lo toméis al pie de la letra), estamos exportando lo que es la concepción detallada del producto a los industriales y nosotros realizamos la supervisión general, la gestión. En el corazón del CNES ya no se hacen los desarrollos desde cero por ingenieros como antes. Antes nosotros éramos los expertos y los industriales los aprendices, ahora los industriales son los expertos y nosotros solo buscamos cómo ensamblar productos existentes en el mercado. ¡Ha habido un cambio de roles!
En mi antiguo departamento de globos estratosféricos, en Toulouse, todo se desarrollaba internamente, era muy rico a nivel de conocimientos e interés del trabajo diario. Poco a poco, antes de que me fuera, empezó una fase de transición hacia este funcionamiento en el que los desarrollos están básicamente confiados a los industriales con tutela del CNES. Comprendo el sentimiento de algunos ingenieros que opinan que la época dorada de esta agencia ya ha pasado.
José: Sigo sin estar de acuerdo. El hecho de que parte del desarrollo de los sistemas esté a cargo de industriales no significa que no debamos conocerlo en profundidad. Es imprescindible dominar el detalle de su realización para asegurar su mantenimiento y explotación, lo que es apasionante. Además es la única manera de continuar siendo independientes y evitar situaciones de monopolio. ¿Y cómo podemos decir que la época de gloria del CNES ha pasado cuando todavía no hemos pisado Marte…? Creo que lo mejor está por llegar.

ENTREVISTA A JOËL DONADEL
«Los gobiernos europeos desean poder enviar su satélite cuando y donde quieran sin tener que pedírselo
a los rusos o americanos.»
Joël Donadel es el chef de bureau de la Agencia Espacial Europea en Kourou desde mediados de 2011. Antaño trabajó seis años en la sede de la ESA en París donde se encargaba de la actividad de explotación de los lanzadores. Su carrera incluye el grupo aeronáutico y espacial EADS (European Aeronautic Defence and Space Company) y la agencia espacial francesa CNES. Explicó que la primera vez que viajó a la Guayana francesa fue con motivo del primer lanzamiento de un lanzador Ariane en 1979, entre muchas otras cosas.
¿Qué le convenció para instalarse en la Guayana?
Me atrajo el salto en importancia y la cantidad de lanzamientos que íbamos a realizar desde Kourou. Hasta 2011 lanzábamos Ariane, era nuestro caballo de batalla. Después llegaron
Soyuz y Vega y actualmente tenemos tres lanzadores. Es una tierra en la que hay que invertir para preservar la actividad de lanzamiento. Yo soy un europeo convencido, me pidieron que viniera para reforzar la imagen de la ESA y el centro espacial europeo en Guayana. Es fascinante.
¿De qué adolece Ariane 5?
Desarrollado en los noventa, algunos de sus aspectos han quedado obsoletos. Habría que aumentar sus prestaciones para adaptarlo mejor al mercado de los satélites comerciales.
Por ejemplo, la experiencia muestra que resulta difícil cargarlo con dos satélites ya que estos son cada vez más grandes: necesita un aumento de potencia. Por otro lado, el referente económico era distinto cuando se concibió. Es un lanzador que es caro de producir y los estados miembros de la ESA deben contribuir regularmente para equilibrar su actividad comercial. Por su situa ción financiera actual, ya no están dispuestos a hacerlo.
¿Entonces se abandonará el 5 para pasar al 6?
La decisión de comenzar los estudios para Ariane 6 se tomó en el último consejo ministerial de la ESA celebrado en Nápoles en noviembre de 2012. A priori lanzaría un solo satélite, que podría ser de gran tamaño. Estaría más adaptado al mercado, con una actividad comercial real, sin necesidad de subvenciones (con un primer lanzamiento a partir de 2020). En paralelo se realizará un estudio en profundidad sobre una posible evolución de Ariane 5 para prolongarlo hasta 2020 (con un primer lanzamiento a partir de 2017). Los ministros quieren poder comparar ambos proyectos y decidir a mediados de 2014 con cuál quedarse.

¿Cómo encontrar el equilibrio económico?
Todo depende de lo que Arianespace consiga atraer en el mercado mundial de satélites y a cuánto consigue venderlos. Ariane y Vega son fabricados en Europa, con costes de ingenieros europeos, que son grandes especialistas, es normal que tengan un salario apropiado. El mercado mundial es en dólares. Producimos en euros y vendemos en dólares. Aquí hay un problema, la tasa de cambio no es favorabl.

Pero Ariane seguirá siendo producido en Europa.

Por supuesto. Para que Ariane o Vega den a Europa un acceso al espacio autónomo e independiente tienen que ser producidos en Europa. No hay que olvidar que los gobiernos europeos desean poder enviar su satélite cuando y donde quieran sin tener que pedírselo a los rusos o americanos. Por esto invierten tanto en lo espacial. Hace treinta años que siguen esta excelente estrategia y pienso que seguirán haciéndolo durante mucho tiempo.
Además, como son tecnologías de alto valor añadido, todos los países están interesados en desarrollar competencias de alto nivel asociadas
a la concepción y fabricación de cohetes y satélites. Es también estratégico. Por ejemplo, Hispasat es un gran operador de telecomunicaciones en España que gracias al acceso autónomo al espacio ha podido desarrollar una industria detrás, formar ingenieros, directivos, etcétera. Actualmente tiene un éxito extraordinario.
¿La ESA juega en el patio de los mayores?
La ESA es una pequeña agencia espacial, con un presupuesto muy inferior al de sus homólogos, en particular NASA, un factor cuatro. A pesar de esto, está presente en todos los sectores de la actividad espacial: lanzadores, astronomía, ciencia, observación de la Tierra, telecomunicaciones, el hombre en el espacio… Los recursos europeos están muy optimizados. Tiene como gran ventaja que federa el conjunto de estrategias europeas. Las agencias nacionales representan en su seno los intereses de sus países (el CNES, Francia; CDTI, España; DLR, Alemania; ASI, Italia, por ejemplo). Ninguno de estos países podría desarrollar en solitario lo que hace ESA. Aunque puedan tener la capacidad técnica, carecerían del dinero necesario. Las grandes agencias como el CNES mantienen además de su actividad en ESA programas nacionales.
Hay un cierto sentimiento de que el CNES está en declive. ¿Cuál es su impresión? El CNES ha conservado su presupuesto a lo largo de los años. Esto es un indicio de que la voluntad nacional francesa es mantener la actividad en el sector espacial. No veo que el CNES periclite, al contrario. Tienen como siempre grandes especialistas en todos los ámbitos, en particular los lanzadores, y con frecuencia dan comienzo o participan en programas de enjundia a nivel europeo. Es cierto que desde la última reunión ministerial Francia no es el principal contribuyente de la ESA, lo es Alemania, pero por muy poco.

Respecto a la última reunión ministerial, uno se preguntaba cómo iban a ser las negociaciones.
Hasta el último minuto fue extremadamente tensa. Según la opinión de los entendidos ha sido la más difícil. Porque efectivamente había divergencias de interés entre
países en diferentes sectores y en especial en el de los lanzadores. Francia quería lanzar Ariane 6 inmediatamente y Alemania quería modernizar Ariane 5. Se llegó a un acuerdo en el último minuto.

Galileo es el futuro sistema europeo de posicionamiento por satélite. ¿Piensa que va a robar mercado al GPS americano?
No estoy seguro de que le haga la competencia. El mercado crece y no está claro que GPS pueda suplir todas sus necesidades. Galileo responderá al aumento de demanda y aportará otros servicios que el GPS americano no propone por el momento: la precisión en el posicionamiento, la ayuda a la circulación aérea, y probablemente otros que no podemos imaginar. Cuando se creó Internet, quién hubiera podido predecir en qué se ha convertido, toda la actividad que genera detrás. La idea es que Galileo aporte una especie de infraestructura que será puesta a disposición de las empresas para que elaboren servicios, aplicaciones, etc.
Cada gran país intenta tener su sistema de navegación. Rusia tiene el suyo y China lo está desarrollando.
¿Cuál es la situación actual del programa Galileo?
Hay cuatro satélites de la red en órbita que, al observar un punto en la Tierra, han permitido validar todo el concepto de Galileo. Para disponer de una constelación que permita dar un servicio comercial se requieren dieciocho. Con ellos se cubren buena parte de las necesidades de la clientela. En total, la constelación constará de treinta satélites. Están siendo lanzados por Soyuz de dos en dos y también con Ariane 5, que estamos modificando para que pueda llevar cuatro simultáneamente. Soyuz no es un competidor ni de Ariane ni de Vega, es un complemento. Fue pensado para compensar la gama baja de Ariane y sobre todo para lanzar Galileo, y otras misiones complejas que requieren varios encendidos de motor. Con él nuestra gama de lanzadores puede poner en órbita satélites que van desde algunos centenares de kilos hasta las veinte toneladas del ATV.

El ATV (Automated Transfer Vehicle) es la contribución europea a la EstaciónEspacial Internacional. Vamos por el cuarto de cinco, Albert Einstein, ¿Qué ocurrirá una vez se hayan enviado todos?
Cuando el ATV ya no exista, otros vehículos, por desgracia no europeos, avituallarán la ISS. Están las cápsulas Dragon, una iniciativa privada de Space X, las naves rusas Progress y el HTV japonés. En la última conferencia ministerial se acordó que Europa aportará al MPCV –un vehículo nuevo de exploración que están desarrollando los americanos– el módulo de servicio. Será la continuación del vehículo ATV. No vamos a detenernos ahora que estamos en buen camino. ( )

Las entrevistas fueron realizadas en el CSG el 13 de marzo de 2013.

 

FUENTES DE INFORMACIÓN
CSG – Centre spatial guyanais
(www.cnes-csg.fr).
CNES – Centre national d’études spatiales
(www.cnes.fr)
ESA – Agencia Espacial Europea (www.esa.int).
Comité du Tourisme de la Guyane
(www.tourisme-guyane.com)
Arianespace (www.arianespace.com).

 

Annia Domènech es licenciada en biología
y periodismo. Trabaja en proyectos
de comunicación científica.

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